CONTADOR


Cronista: Don Miguel Gallego.

Desde hace muchos años se viene celebrando en la Parroquia de San Francisco Javier, de San Javier, unos cánticos, rescatados de lo más antiguo de nuestro Folclore religioso regional a los que se denominan “Los Mayos”, y que tiene por objeto implorar de la Virgen las bendiciones para nuestros campos.

Los Mayos vinieron a San Javier de la mano del que fue nuestro Párroco Don Antonio López Martínez, pues seguramente se trata de una tradición secular de las gentes del entorno a la huerta de Murcia y que los “Coros y Danzas”, ponen en escena cada 30 de abril. La letra original de las estrofas que se cantan anualmente, se remontan al año 1925 y reúne en torno a esta celebración a gran número de personas acompañados de la Rondalla que va iniciando los cánticos y que da comienzo en el altar de la Virgen para, posteriormente, visitar las Iglesias y ermitas del municipio.

Desconozco las raíces y procedencia de Los Mayos; en el mes de octubre del 2001 nos ofrecieron a los Cronistas, que celebrábamos nuestro Congreso anual en Murcia, una actuación de la Campana de Auroros de Aljucer, de lo que los cronistas hicieron grandes alabanzas, por su riqueza y antigüedad, y me dio la impresión que lo que cantaron los Auroros y se canta en Los Mayos, tiene un gran parecido, de cualquier forma de lo que sí estoy seguro es de que se trata de algo antiquísimo que merece la pena conservar y que harán bien nuestras autoridades culturales protegiéndolos y animando a los que se ocupan de ello con tanto entusiasmo a que no desmayen en su empeño y que cada vez sea mayor el número de los participantes en esta muestra de lo más antiguo de nuestro folclore regional.

Letra de los tradicionales “mayos” que se vienen ofreciendo a la Virgen cada primero de mayo, y que data del año 1925:

Estamos a treinta

de abril cumplido

mañana entra mayo

de flores vestido.

 

Con verdes capullos

y flores dispuestas

se presenta Mayo

hoy a las doncellas.

 

Lleva en la corona

esta Imagen bella

diamantes, rubíes

granates y perlas.

 

Ahora Señora

nos daréis licencia

para retrataros

de pies a cabeza.

 

Tu cabello rubio

de oro es madejas

tu frente espaciosa

es campo de guerra.

 

Tus ojos son dos

brillantes estrellas

tu nariz aguda

lo que estila es perlas.

Tus mejillas son

de Aragón dos peras

de plata bruñida

son tus dos orejas.

 

Tu labio encarnado

tu boca pequeña

tus dientes pequeños

tu lengua parlera. 

 

Tus brazos dos ramas

con diez azucenas

llenos de jazmines

rosas y violetas. 

 

De tu vientre virgen

brotó unas arboleda

de fragantes lirios

rosas y violetas. 

 

Tus rodillas ruedas

que al cielo dan vueltas,

tus pies dos pisonees

que pisan la tierra. 

 

Y por donde pisan

van vertiendo perlas,

ya estás retratada

de pies y cabeza.

Y ahora Señora

daréis licencia

deciros el Mayo

que bien os parezca. 

 

Pues sois nuestra Madre

adorada nuestra

todos te pedimos

con lágrimas tiernas.

 

Que guardéis los campos

y que haya cosechas

líbranos Señora

de granizo y piedra.

 

Tended vuestro manto

sobre la ribera

conservad los frutos

plantas y arboledas.

 

Tu garganta clara

toda se clarea

hasta el agua misma

que pasa por ella.

 

Coro: MAYO, MAYO, ALEGRE

BIENVENIDO SEAS

QUE POR TU VENIDA

LOS CAMPOS SE ALEGRAN.

 

Una respuesta a Los Mayos

  • Francisco Javier Nicolás Fructuoso dice:

    Es el canto de los Mayos un tesoro de cultura popular que surgió para celebrar la primavera, para manifestar la alegría de la resurrección pagana de la vida. Fue la cita amorosa de los mozos, el reclamo de la juventud y la sangre a través de un galanteo que tuvo rima de verso y música de guitarras y laúdes. Se cantó la llegada del mes en el que la huerta se viste de fiesta. La noche del 30 de abril, desde hace siglos, salieron rondallas por la huerta a rondar a las mozas. Fue el amor hombre-mujer la clave de los Mayos, aunque la iglesia tridentina, que consideraba licenciosa tal declaración musical, indujo a que los mozos cantaran en primer lugar a La Virgen María, deseándole felicidad junto a San José.

    Posiblemente de este tiempo, en el que se trata de eliminar aquellos restos de paganismo entre las costumbres populares y de acercar más la religiosidad popular a la ortodoxia católica, arranque la creación de mayos a lo divino. Esos mayos que se dedican a la Virgen María y en los que, además de considerarla simbólicamente como una doncella a quien se alaba su belleza con el retrato y se le empareja con su casto esposo, se le aclama como protectora y mediadora ante el Dios Supremo. Por ello, en el mismo texto del mayo mariano, no suele faltar la solicitud de bienes espirituales y materiales, precisamente en un época del año en la que la sociedad agraria sabe muy bien que está la llave de la posterior fructificación de la cosecha anual, la cual asegura la supervivencia de la familia. Divinidades agrarias paganas protectoras de los campos se cambian con el tiempo por la figura de la Madre de Cristo adecuando la fiesta y sus elementos a las normas religiosas del rigor purista de aquel momento. Con ello se garantiza la continuidad de una tradición que siguió teniendo sentido para muchas generaciones posteriores.

    En la Huerta de Murcia estuvo desaparecida esta costumbre desde el primer tercio del s. XX hasta los años cincuenta del mismo siglo en que el escultor D. Antonio Garrigós escuchó en la provincia de Albacete una versión popular de los mayos (concretamente en la aldea de Valdeganga). Estos Mayos le recordaron a los que cantaba su tía Juana en Espinardo y trayendo la música (las letras son populares) la mostró a los Auroros de Rincón de Seca y a la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño, quienes desde entonces, las incluyeron en su repertorio, sumándose después otras agrupaciones folklóricas y culturales, si bien se ha malvado, en parte, la tradición, ya que estas agrupaciones, erróneamente le cantan los mayos a la Cruz, cuando este canto es ofrecido a la Virgen María. La Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño, es la única agrupación, al ser de constitución religiosa, que sigue la tradición de cantar los mayos a la Virgen, llevando en andas una imagen la noche del 30 de abril. A la Cruz se le revestirá de flores y se le cantará el día 3 de mayo fiesta del “descubrimiento de la cruz” por Sta. Elena.

    De los numerosos textos de mayos (yo creo que incluso uno por población, ya que cada cual los adaptó a su Patrón-Patrona) la Hermandad de las Benditas Ánimas de Patiño canta uno que, aunque parecido, es diferente al que cantan todas las agrupaciones de nuestra Huerta y Ciudad ya que están dedicados a nuestra Madre y Patrona el Ama del purgatorio, la Virgen del Carmen, titular de nuestra Hermandad y Cuadrilla.

    También se le llama mayos a los “trigos del monumento”. Esto es. Veinte días antes de jueves Santo se pone en un plato estopa húmeda y encima granos de trigo y cebada. Este plato se pone en zona húmeda y oscura de la casa (generalmente se le ponía encima un lebrillo “boca abajo”). Miércoles santo se adornaba con cintas rojas y se llevaba (en Patiño y alguna parroquia del centro de Murcia aún se hace) para ponerlo en el monumento “velando al Señor”. El domingo de Resurrección estos “trigos del monumento” se repartían/reparten entre la gente del pueblo para asegurarse buenas cosechas e incluso para darle un poco a los animales cuando estaban enfermos. Aunque este “mayo” y su explicación lo dejaremos para su momento..

    Fco. Javier Nicolás Fructuoso. Hermano Auroro de las Benditas Ánimas de Patiño.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

TRADUCTOR